Investigadores hallaron restos de antiguos perros sin pelo en un complejo arqueológico de la civilización wari. Su conservación y sus características ofrecen nuevas pistas sobre la relación entre las personas y sus animales.
Los perros han acompañado a la humanidad durante miles de años, pero un reciente hallazgo arqueológico en Perú está ayudando a comprender cómo era esa convivencia mucho antes de la expansión del Imperio inca.
Un grupo de investigadores estudió restos de perros sin pelo encontrados en Castillo de Huarmey, un antiguo centro ceremonial y funerario ubicado en la costa peruana.
Entre los descubrimientos destaca un ejemplar momificado de aproximadamente 1,200 años de antigüedad, además de cráneos y restos de cachorros localizados en diferentes contextos funerarios.
Uno de los aspectos más interesantes surgió al analizar la alimentación de los animales. Los científicos encontraron evidencias de que algunos perros consumían maíz y otros alimentos presentes también en la dieta humana.
Los resultados sugieren que ciertos cachorros pudieron haber recibido cuidados particulares, aunque los investigadores advierten que no es posible determinar con certeza si todos eran considerados mascotas.
El estudio también identificó características dentales asociadas genéticamente con la ausencia de pelo, lo que permitió reconocer a estos animales como representantes antiguos del perro peruano sin pelo.
El descubrimiento aporta información sobre las sociedades prehispánicas y demuestra que la relación entre humanos y perros ya era compleja hace más de un milenio.

